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miércoles, 8 de septiembre de 2010

GERENCIA EDUCATIVA

GERENCIA EDUCATIVA




Debemos entender que la empresa como ente social, al igual que otros entes individuales o colectivos, como la Escuela, presenta sus rasgos de complejidad. Si nos atenemos a lo que dice Morin (1998), los principios de la empresa. Lo dialógico está referido a la presencia de la dualidad en la unidad, lo nuevo y lo antiguo, el orden y el desorden en la misma unidad. La recursividad organizacional nos connota que los productos y los efectos son al mismo tiempo, causas y productores de aquello que los produce. Y lo hologramático en lo físico, no muestra que cada punto del holograma contiene la casi totalidad de la información del objeto representado. Se agrega a esto las etapas de la complejidad, que estarían dadas por que, el todo es más que la suma de las partes que lo constituyen, el todo es menos que la suma de sus partes, y el todo es más y al mismo tiempo menos que la suma de las partes (Morin, 1998). tendrían su expresión en la naturaleza y dinámica

“La empresa cuando produce objetos o servicios, se auto-organiza, se auto- mantiene, si es necesario se auto-repara y, si las cosas van bien, se auto- desarrolla desarrollando su producción”.1 El productor produce, pero en este proceso él mismo se auto-produce, o sea que el productor mismo es su propio producto. A partir de lo anterior se presuponen relaciones de causalidad.

Causalidad lineal: tal cosa produce tales efectos. Causalidad circular

retroactiva: los productos (objetos o servicios) pueden retro actuar para estimular o hacer disminuir la producción de objetos y de servicios en la empresa ( por ejemplo, si los objetos o los servicios tienen alta demanda en el mercado, entonces esto hace que se estimule su producción). Causalidad recursiva: los efectos y los productos son necesarios para el proceso que los genera. Estas tres causalidades se reencuentran en todos los niveles de la organización compleja. Este fenómeno complejo en la empresa implica un cambio de estructura mental de los directores y demás colaboradores, porque presupone que la empresa no es rígida y lineal y, su forma de gerenciarla debe ser acorde a la misma complejidad y no en forma tradicional, mediante el paradigma de la simplicidad.

1 Morin, Edgar. La Complejidad y la Empresa. EN: Morin, Edgar. Introducción al Pensamiento Complejo. Barcelona: Editorial Gedisa, 1998, p. 122





“Una empresa se auto-eco-organiza en torno a su mercado: el mercado, un fenómeno a la vez ordenado, organizado y aleatorio”.2 Como el mundo, el cosmos y la vida social. El mundo es ordenado, desorganizado y organizado. En el mundo de la vida y en el mundo del trabajo debemos vivir y tratar con el orden y con el desorden, con la incertidumbre, con la estabilidad e inestabilidad, con lo abierto y con lo cerrado. El orden, “Es todo aquello que es repetición, constancia, invariabilidad, todo aquello que puede ser puesto bajo la égida de una relación altamente probable, encuadrado bajo la dependencia de una ley”.3 Por el contrario, el desorden, “Es todo aquello que es irregularidad, desviación con respecto a una estructura dada, elemento aleatorio, imprevisibilidad”.4 Por eso el mismo Morin nos dice que en un universo de orden puro, estaría descartada la innovación, la evolución, que no sería posible la existencia de la vida ni de los humanos.

En el sentido de lo dialógico, de la recursividad organizacional, “Toda organización, como todo fenómeno físico, organizacional y, por cierto, viviente, tiende a degradarse y a degenerar. El fenómeno de la desintegración y de la decadencia es un fenómeno normal. Dicho de otro modo, lo normal, no es que las cosas duren, como tales, eso sería, por el contrario, inquietante. No hay ninguna receta de equilibrio. La única manera de luchar contra la degeneración está en la regeneración permanente, dicho de otro modo, en la aptitud del conjunto de la organización de regenerarse y reorganizarse haciendo frente a todos los procesos de desintegración”.5

En una empresa, en una Escuela, perviven el orden, el desorden, los programas, las estrategias. La noción de estrategia es diferente al de programa. El programa “... es una secuencia de acciones predeterminadas que debe funcionar en circunstancias que permitan el logro de los objetivos. Si las circunstancias, exteriores no son favorables el programa se detiene o falla. ...la estrategia elabora uno o varios escenarios posibles. Desde el comienzo se prepara, si sucede algo nuevo o inesperado, a integrarlo para modificar o enriquecer su acción”.6

En síntesis, “Las relaciones en el interior de una organización, de una sociedad, de una empresa son complementarias y antagonistas al mismo tiempo. Esta complementaridad antagonista está fundada sobre una ambigüedad extraordinaria”.7 Esto presupone que hay programas y órdenes rígidas desde la gerencia, la dirección de la organización, pero en los demás niveles de la institución hay flexibilidad, o lo que se denomina como {anarquía organizada espontánea}. Finalmente, Morin nos dice que el desorden es como la respuesta inevitable, contundente e incluso enriquecedora al carácter esclerotizado, esquemático, abstracto y simplificador del orden. Este paradigma de complejidad no podemos perderlo de vista cuando estudiamos o dirigimos una institución educativa, ya que corremos el riesgo de seguir emitiendo juicios estereotipados o justificatorios de una realidad que no cambia y que no responde a las necesidades de los niños y a las exigencias de la sociedad.



La problemática económica, social y política como contexto de la Gerencia educativa.

Se subraya por investigadores y gobernantes que algo destacado que ocurrió en Latinoamérica en la última década del siglo XX, es el crecimiento en forma exponencial de la pobreza en la región. Este crecimiento de la pobreza ocurre aparejado con la implantación (implantación porque es impuesto por los organismos económicos multilaterales) en la región de las políticas neoliberales y su correspondiente modelo de gestión estatal pública, basados en la restricción de la inversión social, en el achicamiento del aparato gubernamental y en la privatización de empresas sociales estatales. Todo esto pretextado sobre la necesidad de reducir la inflación y de hacer más efectivo al aparato gubernamental. Pero paradójicamente, al tiempo que se exigía mayor austeridad en el gasto social y de funcionamiento del estado, crecía la deuda económica que se tenía con estos organismos multilaterales, hasta el punto de que algunos comentaristas dicen que en Colombia aproximadamente el 40% del presupuesto nacional se va en pagar los intereses de dicha deuda. Entonces, no es ningún secreto poder identificar las causas del incremento de la pobreza en Latinoamérica: incremento del monto transferido para la deuda externa, disminución de la inversión social, privatización y por ende elitización de la prestación de servicios sociales, aumento de la corrupción en el alto gobierno.

“Una estimación de las Naciones Unidas para toda la región refiere que entre 1970 y 1980 había 50 millones de pobres e indigentes, pero que en 1998 serían 192 millones (Verrier, 1999)”8 En las últimas décadas del siglo XX en Colombia, seguramente esto también ocurrió en toda Latinoamérica, se habla de tres tipos de desposeídos: los que no dejaron de ser pobres (pobres estructurales), los pobres reincidentes, y los nuevos pobres provenientes de las clases medias (Bonilla, 1997). La pobreza hoy es considerada como un fenómeno complejo, según Chambers ésta puede ser por pobreza de ingresos, inferioridad social, aislamientos geográfico y social, debilidad física, vulnerabilidad, estacionalidad, carencia de poder y humillación (McGee, 1997), pero podríamos agregar que ésta también se da por privación del conocimiento, del acceso tecnológico. No obstante, por lo cual las cifras arriba mencionadas de pobreza pueden ser más altas, éstas están referidas a indicadores de línea de pobreza y a necesidades básicas insatisfechas, así estos criterios de evaluación sean polémicos.

Este aumento notorio de la pobreza se expresa en un impacto social incuestionable en las poblaciones que la padecen. Hay mayores carencias en la salud de estas personas, déficit en los servicios públicos domiciliarios, en el ingreso, cobertura y calidad de la educación, aumento de la desnutrición infantil y de toda la población, incremento de la mortalidad infantil y materna. El fenómeno de la pobreza va aparejado con el aumento deldesempleo en la región, donde los jóvenes son los más afectados. Se dice que éste creció en los últimos años del siglo pasado, y sigue creciendo. En cifras formales fue de 7.2% en 1997, de 8.4% en 1998, y de 9.5% en 1999.9

El déficit en la salud pública en la región, se expresa en el estancamiento o disminución de la esperanza de vida de la población, en el aumento de la mortalidad infantil y materna, en la privación o deterioro de los servicios públicos domiciliarios. Los problemas deeducaci ón están referidos que hay un 150% de deserción en el nivel primario, hay un alto índice de repitencia: un niño tarda en promedio más de 6 años para cursar 6 grados de escolaridad, la calidad es cuestionada en forma general, y se dice que la educación que presta el sector público es de menor calidad que la prestada por el sector privado.





8 Kliksberg, Bernardo. América Latina: una región en riesgo. Pobreza, inequidad e

institucionalidad social. EN: La Gerencia en la construcción de lo social. Bogotá,

Alcaldía Mayor, Secretaría de Gobierno - Universidad Javeriana, 2000, p. 14

9 Estas cifras y las que siguen a continuación son tomadas del texto mencionado de

Kliksberg.

En otro ámbito, se ha presentado una erosión de lafamilia nuclear tradicional, se ha incrementado el número de mujeres que son madres solteras o son abandonadas y, por ende se convierten en mujeres cabeza de hogar, con la consiguiente disminución en su calidad de vida y de empobrecimiento de recursos, tiempo y disposición para proporcionarle una buena formación y educación de sus hijos. Esto ha llevado a una distorsión en el desarrollo infantil, a que se incremente el trabajo infantil, y a que cada vez más temprano los niños ingresen al mundo de la delincuencia. Esto y todo el circulo de la pobreza mencionado ha hecho que en la región se produzca un ascenso de lacriminalidad en forma preocupante, donde los jóvenes son sus mayores protagonistas. Este panorama ha llevado a que la región sea considerada como la zona con el 2º lugar en mayores homicidios en el mundo.

El aumento considerable de la pobreza y los problemas sociales que ésta acarrea, hace que se presente el circulo perverso de la pobreza o la exclusión. Es decir, que la pobreza genera estos problemas de la sociedad, pero estos problemas sociales, psicosociales, familiares, de criminalidad, de educación, de salud, de desnutrición, etc conllevan a que la pobreza se refuerce, y por lo cual el problema se hace más complejo y difícil de abordar en términos de superación o por lo menos, de prevenir de que más familias y personas caigan en este circulo perverso.

A partir de este panorama de pobreza en Latinoamérica, con tendencia a incrementarse en los próximos años si no se reconoce que la misma se constituye en una emergencia o endemia social ante la cual los gobiernos de la región, los organismos multilaterales (con alta responsabilidad en el fenómeno) y la denominada por algunos como comunidad internacional, deben tomar cartas en el asunto en forma urgente. La exclusión económica y social de casi la mitad de la población de Latinoamérica se convierte en un problema social, político, ecológico y ético que no se puede resolver con formulas monetaristas, de imposición de mayores cargas fiscales y sacrificios la población, de elitización en la prestación de los servicios públicos y en la seguridad social, y tampoco con modelos gerenciales tradicionales o con racionalidad instrumental o económica predominante. Se precisa un modelo o paradigma de Gerencia Social Participativa para los diferentes sectores sociales deprimidos y para la educación, que cuide y sepa utilizar los magros recursos que se destinan para el sector mediante procesos de desarrollo autosostenibles y autosustentables, que ayude a incrementar el capital social y humano, el tejido social, procure la equidad social, la solidaridad, las mentalidades optimistas y las conductas proactivas y sociales responsables tanto en los colectivos sociales como en los individuos.



La Educación como dinamizadora en la construcción de sociedad

En consonancia con lo anterior, la educación, que tiene responsabilidad en dicha panorámica, debe jugar un rol destacado en la generación de un conocimiento disciplinar y de mayor acorde con nuestra realidad, en la construcción de un individuo humano que sea participativo, autónomo, que piense por sí mismo, comprometido, responsable, comunicativo y con tendencia hacía la acción (proactivo), lo cual es base para la confección de una sociedad equitativa, solidaria, democrática, desarrollada, sostenible y sustentable.

La educación que precisamos en el presente y en el futuro, tanto del país como del mundo, podemos evidenciarlo mediante el siguiente esquema:



ANYELIC BELLO PEDRAZA

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